Alexis en Badahó
Viajar a otro país ha sido la aventura más significativa de mi vida; participar en un proceso de movilidad es mucho más que tomar clases en otro país y conocer su perspectiva sobre una carrera. Viajar a otro país es madurar en todos los sentidos; significa que durante medio año antes de partir estuviste pasando filtros para poder ser uno de los seleccionados en representar a tú país en otro continente. Todo esto implica valorar el tiempo, lidiar con los trámites y buscar soluciones a los constantes “no” que te puedes encontrar en el camino. Una vez que te han dicho que eres uno de los seleccionados y te irás en unas semanas sientes que ya has cambiado mucho, sin embargo aún no sabes todo lo que te espera.
Aeropuerto de Barajas y Lisboa
Viajar a Badajoz es llegar a Barajas después de un largo viaje de 10 horas; estás en un aeropuerto que nunca habías estado, buscando la manera de llegar a otra terminal y buscar el vuelo a Lisboa, llegar a un país cuyo idioma no conoces y buscar una terminal de autobuses, comer y buscar hotel. Para cuando llegas a Badayosh (como los portugueses le llaman), te das cuenta que tu mismo idioma no parece decirte nada; estás en un país con distintas costumbres, distinta arquitectura, no conoces la ciudad, ni siquiera sabes dónde hay un hotel y estás un día completo arrastrando una pesada maleta hasta encontrar un hostal; todo esto bajo un invierno más frío del que conoces.
El Hostal, los Erasmus y el Botellón
Ya te instalaste, pero sabes que es temporalmente, mañana mismo tienes que encontrar una casa si no quieres seguir gastando euros en hostal. No sabes dónde cenar, así que visitas lugares muy caros y necesitas encontrar un lugar donde vendan adaptadores de corriente para tu laptop y tu teléfono. No conoces a nadie, nadie te puede ayudar; notas que no eres como ellos y ellos notan que tú lo notas. No sabes ni siquiera cuánta propina dejar, la respuesta es fácil: no se acostumbra.
Días después ya tienes un lugar donde dormir, una línea telefónica y tomas clases en esa ciudad; esa ciudad se ha vuelo tu casa. Todos tus conocidos son extranjeros, todos tan perdidos cómo tú, pero todos igual de contentos de conocer por fin a alguien. Afortunadamente no falta el español que ya ha pasado por esto y nos contacta para invitarnos a un “Botellón”, la fiesta es rara, a un lado del río, bajo el frío y a altas horas de la noche, sin embargo te alegras de estar ahí, conocer gente y ser el centro de atención sólo por ser extranjero.
Una semana después tienes el terreno controlado, has caminado tanto que conoces el mapa mejor que sus habitantes, sabes dónde comprar barato y a qué hora no salir, porque los españoles descansan después de comer. Sabes dónde viven tus amigos; ¡¡sí!! ¡Amigos! casi familiares, aprendes a cocinar su comida y ellos aprenden de la tuya; hay cenas mexicanas, italianas, portuguesas, francesas y belgas, todo en España.
La Política, los Prejuicios y la Madurez Crítica
En la universidad sus intereses son otros, hablan de temas diferentes, por supuesto, en cada país se habla de la política y los sucesos de su gente. Están en medio de una crisis laboral y se avecina una “revolución” pacífica; poco a poco entiendes su contexto y después incluso tienes opiniones, opiniones que a ellos parecen interesantes, por supuesto tú vienes de otro contexto, entiendes las cosas diferente y eso les ayuda a entender su propia situación desde un visión exterior; lo mismo pasa al revés: comienzas a averiguar las diferentes visiones que se tiene en el exterior acerca de tu país. No saben mucho de nosotros, sólo lo más representativo y en cuanto a política, lo más impactante. Conocen nuestra cultura, nuestro folclore, nuestra ubicación geográfica y un poco sobre nuestra historia y nuestra política; pero todo desde un punto de vista ingenuo y muy exagerado, nos llegan a comparar con Irak, pero algo es muy cierto: ni yo ni ellos hemos estado en Irak como para saberlo.
Lo anterior me dice algo muy importante, me he vuelto más crítico, más objetivo: ahora sé que no puedo hablar de un país que no conozco; necesito viajar más. Para mi suerte, en Europa todo es cerca y hay muchas formas de viajar a bajo costo. Comienzas a valorar las relaciones internacionales que te permiten conocer gente que te hospeda gratis en otras ciudades, incluso de otros países. Ahora tienes otro panorama de mundo, ya hay ciudades de las que puedes hablar porque las has vivido. Dejas de estereotipar a la gente y ves cosas que te dan ideas que podrían funcionar en México, entonces empiezas a hacer juicios de valor, en que están mejor y en qué no; y te das cuenta que la más importante de ellas es que todos ellos tienen su identidad nacional muy arraigada; más específicamente los españoles y los italianos: aún hablan entre ellos sus dialectos y entonces te preguntas: “Yo, ¿Qué lengua indígena hablo?”... ninguna. Para mi suerte, sé algo de historia mexicana y puedo compartir esto con mis compañeros. De repente te das cuenta que 5 meses en el extranjero te hicieron más Mexicano.
Los Idiomas y los Hábitos
En la universidad sobresales, cada comentario tuyo tiene otra visión y ellos lo aprecian, de pronto te vuelves algo influyente y eso se siente bien. Compartir casa con algunas personas que no hablan español me permite mejorara mi inglés y mi italiano y, a pesar de no hablar francés, comienzo a aprender algunas de sus frases y hábitos. Y ya que todos esos personajes extranjeros son como parte de tu familia, llega el momento de decir adiós, con la promesa de unos cuantos de irte a visitar.
Regresas del infernal verano extremeño al lluvioso verano poblano, y al principio sientes que nunca te habías ido y que todo hubiera sido como un sueño, pero algo es cierto: tú no eres el mismo, España, Portugal, Francia e Italia ya no son los lejanos países de Europa, son un país más, como cualquier otro en el que estuviste y cuyo modo de vida viviste. Compartiste ideas con ellos, les dejaste algo y ellos te dejaron algo. Indirectamente ellos ya estuvieron en México y tú indirectamente estuviste en Bélgica, Marruecos y Turquía, sin siquiera haber viajado. En la universidad todas tus materias están en desorden y probablemente me graduaré medio año después que los demás, pero sabes que todo esto valió la pena y definitivamente lo volverías a hacer.












